martes, 16 de enero de 2018

Lectura de Victor Hugo para una boda

Uno de los momentos más maravillosos de mi gran día fue el momento de la entrada a la ceremonia. Sabía que sería un instante pero sabía que iba a ser muy emocionante. Mi padre me agarraba fuerte la mano, él sintió también todo lo que durante tantos meses habíamos hablado, entré a la finca y veía personas para mi cabeza no procesaba las caras... estaba feliz, sentía que caminaba 10 cm por encima del suelo, sentía una inmensa felicidad. Nada podía ir mal y allí, al fondo, estaba él. Mi chico, mi compañero, la persona que había elegido para compartir mi todo. 
Cuando llegué a él no podía dejar de sonreír y temblar... era inmensamente feliz. Le cogí de la mano para no soltarme en toda la ceremonia y nos sentamos junto a nuestros padrinos y nuestra querida Yolanda, nuestra amiga del alma y oficiante de nuestra boda comenzó a leer... 

Cuando por fin se encuentran dos almas 

Cuando por fin se encuentran dos almas, que durante tanto tiempo se han buscado una a otra entre el gentío. Cuando advierten que son parejas, que se comprenden y corresponden, en una palabra, que son semejantes, surge entonces para siempre una unión vehemente y pura como ellas mismas.
Una unión que comienza en la tierra y perdura en el cielo. Esa unión es amor, amor auténtico, como en verdad muy pocos hombres pueden concebir, amor que es una religión, que deifica al ser amado cuya vida emana del fervor y de la pasión y para el que los sacrificios más grandes son los gozos más dulces

... Y nuestras almas se emocionaron, ya tranquilas porque nos habíamos encontrado y ese día celebrábamos nuestro amor. 


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