lunes, 11 de septiembre de 2017

Al final el verano es embadurnarse como una croqueta

Hace poco más de dos meses mi pequeño director creativo daba carpetazo al curso y venía con una bolsa de tela con un mandilón con mil churretes y con vida propia y una carpeta llena de fichas y proyectos ya terminados.
El caso es que con esa bolsa  venía también un pequeño dilema de Mamá-autonoma-quieroestarconmihijo-perotambiénquierotrabajar… y es, que… cómo plantearse el verano sabiendo que el peque tiene que descansar pero yo también tengo que seguir a un ritmo aceptable de trabajo¿?

No les diré que me dieron ganas de llamar a las abuelas lloriqueándoles para que dejaran a un lado sus veranos playeros una y sus veranos en la meseta la otra y nos echaran una mano. Pero de pronto paré en seco y me dije “para algo están las noches”.

Y sí, amigas, las noches, esas dulces amigas, esa músiquita suave de jazz ha sido mi compañera como en los primeros tiempos de Trocitos, con mis alfileres o mis sellos o esos mails que empezaban con un “Buenos días…”.  Buenos días¿? Sí, casi, son las 4 de la mañana… ya se puede decir buenos días.
Pero el verano no solo ha sido conciliación y trabajo, no. Este verano he conseguido hacer cosas de esas que te pones en una lista y no cumples nunca…

He podido dormir en una cabaña de madera junto a un lago maravilloso en Francia, dar  de comer a los patos  unas magdalenas con sabor a mazapán (why?) que no había quien se las comiera, he navegado por un lago pedaleando de forma poco glamourosa (los chalecos salvavidas tampoco ayudaban)  y he visto como un águila atrapaba un pez al vuelo, he comido queso francés, de ese que huele tan mal pero sabe tan rico… he engordado (sí, esto no estaba en la lista… pero qué le vamos a hacer¿?) pero eso no ha sido impedimento para saltar las olas del mar con mi chiquillo y embadurnarme como una croqueta haciendo castillos de arena con él,  hemos cenado una caja llena de montaditos sentados en medio de una calle de Murcia con la familia entera como se hacía en los 60 en pleno agosto, así como dicen “a la fresca”… qué les voy a contar¿?

Ha sido un verano de esos de cuento y hoy, 11 de septiembre , volvemos de verdad al día a día, a la rutina (bendita rutina!)  y con más ganas que nunca porque hace tiempo que el síndrome post vacacional se fue de esta casa para no volver.

Por cierto aprovechen el último día de Gastos de envío gratis en la web (para pedidos superiores a 40€, solo península) con el código ENMARCHA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario